El sábado 11 de julio Tijuana cumplió 137 años. Hubo honores a la bandera en la Torre de Agua Caliente, mariachi y pastel en el Parque Teniente Guerrero la noche anterior, cuatro días de historiadores en el antiguo palacio municipal y cumbia en la Glorieta Miguel Hidalgo para cerrar. Lo que no hubo, ni ha habido nunca, es un acontecimiento de 1889 que la fecha conmemore. El cumpleaños de Tijuana es una decisión, tomada por una sala llena de gente casi nueve décadas después, y cómo se llegó a ella dice más que la ceremonia que hoy sostiene.
El plano, el árbitro y el convenio
El rastro documental empieza en un pleito de propiedad. El antiguo Rancho Tijuana había pasado a los herederos de Santiago Argüello Moraga, y repartirlo exigía un árbitro. El papel le tocó al ingeniero Ricardo Orozco, quien presentó los planos del Rancho Tijuana "en su carácter de árbitro del referido juicio", según consignó Semanario ZETA al revisar los documentos de 1889 (ZETA). La fecha que hoy se celebra cada julio es el día en que se firmó el convenio entre los integrantes de la familia de Santiago Argüello y Pilar Ortega de Argüello (ZETA).
De aquel reparto salió el documento que los historiadores tijuanenses llaman el Plano Zaragoza: el primer plano urbano del poblado, trazado por Orozco y encargado al repartirse legalmente la antigua concesión (El Imparcial). El proyecto proponía un nombre para el pueblo que dibujaba: Zaragoza, en honor al general Ignacio Zaragoza. El nombre no prendió. La población siguió llamando Tijuana al lugar, y el título del proyecto sobrevive hoy sólo como la etiqueta con que se nombra el dibujo (El Imparcial).
El documento fundacional de la ciudad es un convenio de tierras. Su nombre fundacional fue rechazado por la gente a la que se le asignó. Ambos hechos sobreviven a la ceremonia construida encima.
Cómo 1889 se volvió oficial
Durante casi todo el siglo XX Tijuana no tuvo fecha fija de cumpleaños. La obtuvo por vía administrativa. En 1976 el entonces presidente municipal, Fernando Márquez Arce, convocó a historiadores y aficionados locales precisamente a debatir la cuestión, "las personas citadas para debatir la fecha de fundación de Tijuana fueron convocadas por el entonces Presidente Municipal, Lic. Fernando Márquez Arce en 1976", y aquella reunión concluyó que el 11 de julio de 1889 era la fecha pertinente (ZETA). El ancla probatoria fue el Plano Zaragoza, presentado en un simposio de historia de esa década por Magdaleno Robles, primer cronista de la ciudad (El Imparcial).
Los historiadores locales nunca lo han disimulado. Andrés Waldo Espinoza, coordinador del simposio de este año, lo dijo con la salvedad puesta: "Tijuana cumple virtualmente 137 años, pero obviamente la historia de la ciudad trasciende" (El Imparcial). La fecha es una convención cívica, elegida porque una ciudad necesita una, y defendible porque el documento que la sostiene es real.
Cuatro días en el antiguo palacio
La parte más sustancial del aniversario es también la más discreta. El XIX Simposio de Historia de Tijuana se celebró del 8 al 11 de julio en el Antiguo Palacio Municipal, en calle Segunda esquina con avenida Constitución, Zona Centro, con más de cincuenta ponencias en programa (El Imparcial). Se organiza desde la secretaría de cultura municipal y lo coordina el Archivo Histórico de Tijuana (ZETA).
La jornada inaugural, el miércoles 8 de julio, incluyó un homenaje a Mario Ortiz Villacorta Lacave, presidente del Consejo de la Crónica de Tijuana, reconocido por su invaluable contribución al rescate, documentación y difusión del patrimonio histórico de la ciudad (ZETA). El viernes 10 de julio a las 18:45 horas, la escritora Cristina Rivera Garza dictó la conferencia magistral "Archivos de la respiración: cuerpo, documento y desahogo en El invencible verano de Liliana" (ZETA). Un simposio que existe por un debate sobre una fecha convocó este año a una novelista cuyo tema es lo que los archivos conservan y lo que no.
Mariachi, bandera y un aforo en disputa
Los ritos públicos enmarcan el simposio. La noche del viernes 10 de julio, en el Parque Teniente Guerrero del centro, los mariachis tocaron Las Mañanitas y se partió el pastel: la tradición que mantiene viva la asociación civil Unidos por Tijuana A.C., dirigida por Jorge Fitch Romero. ZETA contó decenas de ciudadanos en el parque, con la asistencia del alcalde Abdiel Gutiérrez Coronado: "Hace 137 años comenzó a escribirse la historia de Tijuana, una ciudad que se ha convertido en un referente de esfuerzo, resiliencia, oportunidades, progreso y hospitalidad" (ZETA).
El acto cívico oficial llegó a la mañana siguiente, y no en el palacio municipal. Se montó en la Torre de Agua Caliente, la torre sobreviviente del antiguo complejo del casino: honores a la bandera, la banda de música del XXV Ayuntamiento y el pastel del aniversario, presididos por Gutiérrez Coronado, quien describió a la ciudad como una tierra que recibe a todos con los brazos abiertos (KSDY 50). La elección de sede es, en sí misma, un pequeño argumento sobre cuál considera la ciudad su monumento.
Los festejos cerraron el sábado por la noche en la Glorieta Miguel Hidalgo con el concierto gratuito de la agrupación de cumbia Rayito Colombiano, al frente Raymundo Espinoza, ex vocalista de Los Ángeles Azules, con Los Subtenientes de Tijuana también en el cartel (ZETA).
En disputa: cuánta gente hubo en el concierto
Fuentes: ZETA · California Medios (versión municipal)
El aniversario 137; el registro
Fuentes: ZETA (documentos de 1889) · El Imparcial (Plano Zaragoza) · ZETA (simposio) · KSDY 50 (acto cívico)
Una ciudad que tuvo que votar su propio cumpleaños es una ciudad con una relación inusualmente honesta con sus orígenes. Los 137 años de Tijuana se cuentan desde el trazo de un ingeniero y una firma entre hermanos, ratificados por un grupo en 1976 porque la alternativa era no tener fecha alguna. El nombre del plano se ignoró. La fecha no. Cada julio la ciudad le canta a un documento.
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